Por la Racionalización de los Deberes en el Sistema Educativo Español

Todos los grandes viajes comienzan con un pequeño paso. Y lo mismo le sucede a las grandes revoluciones. Eso le pasó Eva Bailén, nacida en Dolores (Alicante) en 1974, donde vivió hasta que se fue a estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones a Valencia. En la actualidad vive en Madrid con su familia, es madre de tres hijos de 13, 12 y 10 años. Los problemas que la cantidad ingente de deberes le causaban a su hijo mediano la llevaron a enfrentarse a una de las tradiciones más asentadas en el modelo tradicional de educación: los deberes.

En poco tiempo su campaña, “Por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español” que comenzó el 9 de marzo de 2015, se ha visto refrendada por más de 220.000 firmas en change.org obteniendo una gran difusión en medios de comunicación y el apoyo de gran parte de la comunidad educativa, en especial de los profesores más motivados y comprometidos con el cambio de paradigma pedagógico.

NeuroK: ¿Cuándo comienza tu lucha contra los deberes tal y como están concebidos?

Eva Bailén: “Ya desde 4º de Primaria mi hijo estaba teniendo una gran cantidad de deberes, casi dos horas diarias, que ya me parecía una pasada. Al año siguiente, quinto, se implantó la LOMCE y las clases se redujeron de una hora a cuarenta y cinco minutos, lo que se tradujo en más deberes. No era algo aislado de mi hijo en Madrid; mis sobrinos me contaban lo mismo en Valencia y Alicante".

N.K.: ¿Tanto se notó el comienzo del nuevo plan de estudios?

E.B.:  “Utilizar la misma metodología para las clases y los mismos libros conjugado con el menor tiempo para las clases, provocó que los profesores mandaran más deberes para casa. La introducción de la LOMCE, en este caso, fue determinante. En cuanto comenzó el curso mi hijo empezó a tener muchos deberes, a comienzos de octubre fui a hablar con los profesores, y a finales de febrero hablé con el director. En marzo presenté la petición en change.org porque no se podía seguir así. Era una cosa generalizada y que, al final, los deberes dependen del profesor y de los libros de texto; era necesaria una reflexión más profunda”.

N.K.: ¿Qué consecuencias tuvo para tu hijo?

E.B.: “Estaba estresadísimo, el niño tenía unos síntomas que se podían confundir fácilmente con los del acoso escolar. Dormía mal, no quería ir al colegio, ponía excusas. Estaba muy, muy estresado. Muchos día no tenía ni tiempo de jugar, ni siquiera para acudir a actividades extraescolares. Era merendar y tener que ponerse a hacer deberes toda la tarde. Lo único que podía hacer era media hora de piano y porque era los viernes, entre semana no hubiera podido ir de ninguna manera”.

N.K.: ¿Pero descansaría los fines de semana?

E.B.: “Si iba a clase de piano tenía que hacer las tareas los sábados y los domingos para la semana siguiente. Había días que si hacían un examen, por ejemplo, esa tarde le mandaban de deberes leerse el tema del día siguiente. Era exageradísimo”.

N.K.: ¿Cuándo decides cambiarlo de colegio?

E.B.: “Hizo 6º en un colegio diferente y en Secundaria le inscribimos en la escuela IDEO y la diferencia es abismal. Una de las cosas que más se agradecen desde el punto de vista de una familia es la comunicación. Te lo cuentan todo, te dice cómo va, los plazos que tienen; estás al tanto de todo, si no han terminado algo y tienen que acabarlo en casa, te mandan un mail. La comunicación es muy buena.”

N.K.: ¿Cómo es la metodología?

E.B.: “Es completamente diferente. El niño viene feliz del colegio, viene relatando cosas que le han emocionado, se le ha ‘encendido’ la amígdala —bromea la ingeniera—. Se ha emocionado aprendiendo y viene contento a casa y las cosas que cuenta… Y lo que se requiere que trabaje en casa es mínimo”.

N.K.: ¿Cuáles son las alternativas a los deberes tradicionales?

E.B.:  “Las alternativas hay que plantearlas primero desde clase. Pero los deberes, al final, lo que no tienen es que existir como una opción por defecto, por obligación. Pensar, como piensa mucha gente, que los niños cuando lleguen del colegio tienen que hacer deberes sí o sí, es un error. Me choca mucho porque a veces me citan la “regla de los diez minutos”, llegar a 6º de primaria con una hora de deberes se puede aplicar en un país que tengan cuatro horas lectivas, pero en España que ya tenemos 5 horas lectivas no tiene ningún sentido. Muchas veces se aplican reglas que vienen de otros países sin tener en cuenta la carga lectiva y eso no es así. Lo que se tiene que tener en cuenta es el número de horas totales. No me cuentes lo que tiene que hacer en casa sin tener en cuenta lo que ya hacen en el colegio”.

N.K.: ¿Hay alguna diferencia entre Primaria y Secundaria?

E.B.: “A veces me dicen que en Primaria no se pueden aplicar estas reglas, pero que en Secundaria sí que se puede hacer, cuando en Secundaria tienen seis o siete horas lectivas, ¿qué más le vas a pedir después de siete horas, otras dos horas más de deberes al llegar a casa?”

N.K.:  ¿Qué tal asimilaron los profesores tu iniciativa?

E.B.: “Pues al principio los profesores de mi hijo en aquel momento no se lo tomaron muy bien. Y después ha sido estupendo, en el colegio IDEO, desde luego fenomenal; e, incluso en el colegio de mi hija pequeña está haciendo un proyecto con la Fundación Créate un proyecto de emprendimiento y contaron conmigo como ejemplo de lo que es el emprendimiento social y les regalé un ejemplar de mi libro Cómo sobrevivir a los deberes tu hijo y estaban encantados. Los profesores no se lo deben tomar como un ataque, porque no es un ataque a la docencia ni a los profesores”.

N.K.: ¿Te has sentido apoyada por los profesores?

E.B.:  Hay de todo, pero en este tiempo me han apoyado muchísimos docentes, colaboro el blog Trasteando (en) la Escuela en el que son casi todos profesores y se pusieron en contacto conmigo cuando conocieron mi campaña. Muchos me apoyaron y me apoyan, a mi me encanta estar entre ellos porque lo que ellos quieren, también, es que haya familias que estén a su lado cuando no quieren poner deberes, pues luego llegan familias que no están de acuerdo y se los piden. En esta causa hay que empujar entre todos y desde todas las partes para lograr un cambio”.

N.K.: ¿Y las familias?

E.B.: “Pues sucede lo mismo que con los profesores. Hay familias que sí nos apoyan y otras no, pero en general la gente está de acuerdo. Como mi campaña aboga por la racionalización de los deberes, no pretendo prohibirlos ni eliminarlos, sino moderarlos, la gente sí que nos apoya. Pero también es cierto que hay familias que piensan que si no se hacen deberes los niños no van a llegar preparados a la universidad. En España nos basamos en la cantidad de contenidos que se les enseña a los niños, que tengan mucho nivel, aunque luego se les olvide a los dos días o no sepan hablar en público, o hacer una presentación, o simplemente resolver un problema en el que no te digan qué operaciones tienes que utilizar y tengas que usar la creatividad para hallar la solución”.

N.K.: ¿Son útiles las nuevas tecnologías para racionalizar los deberes?

E.B.:  “Me parecen muy útiles porque puedes ludificar o gamificar y puedes aportar diferentes contenidos en diferentes medios, más visuales, que lleguen a más niños. Es muy útil para los alumnos disléxicos, en vez de tener que hacer unos deberes típicos de leer o escribir en un cuaderno, pues que puedan ver un video o grabarlo ellos. Todo lo que sea facilitar el aprendizaje y facilitar la evaluación es un logro. Pero evaluar de una manera que no sea la tradicional, que llegue a diferentes tipos de personas con diferentes características o diferentes inteligencias es muy positivo. Yo soy Teleco y me encanta las tecnología, era una de las cosas que más echaba de menos en el colegio de mi hijo”.

N.K.: ¿Y en la comunicación entre padres y profesores?

E.B.: “En el colegio de mi hijo no tenían ni un blog del aula, ni un mail para comunicarte con los profesores, no tenían nada. En el colegio público en el que está mi hija están muy motivados, hacen formaciones todo el claustro juntos, utilizan iPads que complementan a los libros, no los sustituyen, utilizan aplicaciones, etc. Hacen uso de todas las herramientas a su disposición, están muy avanzados. Hablo del caso de mi hija, pero a veces sucede que en el mismo centro cada profesor, en especial los que siguen con la metodología antigua, no aplican estas herramientas, lo que es una pena. Las nuevas tecnologías, si garantizas el acceso de todos los alumnos es la herramienta adecuada para eliminar las diferencias”.

N.K.: ¿Ves posible un cambio en el paradigma educativo?

E.B.: “Lo que me frustra del sistema educativo es que todos los cursos desde hace 100 años los profesores se vienen quejando de que los niños no prestan atención y lo difícil que es mantener a los alumnos callados y, sin embargo, siguen con la misma metodología de clase. Está demostrado que no funciona este sistema. Lo que deberían hacer es, a lo mejor en casa, ver el contenido de la lección en pequeñas proporciones y trabajar en clase de una manera colaborativa con otros alumnos, teniendo al profesor de referencia para que te resuelva las dudas. Es algo mucho más dinámico y menos aburrido. Porque si sólo habla el profesor lo normal es que los alumnos desconecten. Les ocurre a los niños y nos ocurre a los mayores en una reunión. Llevamos años y años chocándonos con el mismo problema —que los niños no prestan atención en clase, que se distraen…— y no somos capaces de cambiar el modelo por mucho que falle.