Aprender, Desaprender y Reaprender

 

El eLearning como opción de formación continua

Hace algunos años, el escritor Alvin Toffler realizaba la siguiente reflexión:

“El analfabetismo en el siglo XXI no significa no saber leer ni escribir, sino ser incapaz de aprender, desaprender y reaprender”.

La continua evolución del mercado laboral, especialmente debido a la tecnología, está siendo aprovechada por el e-Learning, que se presenta como una opción no solamente para los que no tienen tiempo o medios para desplazarse a un espacio de aprendizaje, sino también para los que buscan habilidades específicas que no se imparten en estas y que son cada vez más demandadas por las empresas. Según un informe de la OBS Business School, el perfil de los estudiantes que eligen la formación en línea es el de un adulto de más de 25 años y con experiencia laboral previa. Se diferencian, entre los estudiantes que buscan abrirse a un nuevo campo profesional (35%) y los que pretenden conseguir un título relevante para reafirmarse y/o ser ascendidos (30%).

Y es que el patrón formación, trabajo y jubilación, parece haber perdido su vigencia (Gratton y Scott, 2018). Hoy la formación es un continuo en nuestra trayectoria laboral, lo que obliga a compatibilizar el proceso de aprendizaje permanente con la actividad profesional. En este nuevo contexto, los sistemas de formación a distancia juegan un papel fundamental al consolidarse como la solución más eficiente a las necesidades de formación detectadas en la sociedad del siglo XXI.

 

¿Y qué caracteriza al e-Learning?

Según el Centro de Formación Permanente (CFP) de la Universidad de Sevilla, entre las características más destacadas del e-Learning están :

  • Desaparecen las barreras espacio-temporales. Los estudiantes pueden realizar cursos a distancia, siendo accesibles los contenidos cualquier día a cualquier hora. De este modo se optimiza al máximo el tiempo dedicado a la formación, anytime & anywhere.
  • Formación flexible. La diversidad de métodos y recursos empleados facilita la adaptación de los contenidos a las características y necesidades de los estudiantes.
  • El alumno es el centro de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Participa activamente en la construcción de sus conocimientos y tiene la capacidad para decidir el itinerario formativo más acorde con sus propios intereses.
  • El profesor ya no es un simple transmisor de contenidos. Sus funciones pasan por orientar, guiar, ayudar y facilitar el proceso de aprendizaje a los alumnos.
  • Contenidos actualizados. Las novedades y recursos relacionados con los temas de estudio se pueden introducir y/o actualizar de forma rápida y efectiva.
  • Comunicación constante entre los participantes. Gracias a las herramientas que incorporan las plataformas e-Learning (foros, chat, mail, etc.), profesores y alumnos pueden estar en contacto de forma ininterrumpida.

 

Tareas pendientes de la formación online

Sin embargo y, a pesar de las múltiples ventajas que se le adivinan, la formación online todavía tiene tareas pendientes. Por un lado, debe volcarse en fomentar y mantener la motivación tanto de profesores como de alumnos, intentando eliminar el sentimiento de soledad mediante una comunicación personalizada. Por el otro, está obligada a mejorar continuamente los estilos de aprendizaje, incrementando la comunicación y la colaboración de todas las partes y dedicando tiempo a las actividades sobre las cuales se basará la vida profesional del alumnado y a la resolución de sus dudas.

El e-Learning tiene un reto enorme, el de igualar y superar la formación presencial en calidad y en reconocimiento. Pero también un gran futuro, el de implementar la formación online, cada vez en mayor medida, en todos los centros educativos.

 

Referencias:

– Gratton, L. y Scott, A. (2018). La vida de 100 años: vivir y trabajar en la era de la longevidad. Lettera Publicaciones S.L.
Informe OBS Business School: e-Learning 2019