La evolución de la Educación

Agustín Cuenca, CEO de NeuroK, analiza la progresión de la educación a lo largo de la Historia y hace algunas consideraciones sobre cómo debe ser la educación del futuro, ligada a los avances de las nuevas tecnologías. ¡Esperamos que os gusten sus planteamientos!

 

La educación ha acompañado al ser humano desde sus orígenes. Ya en la Prehistoria, en las comunidades primitivas se producía la transmisión espontánea de conocimientos entre sus miembros para facilitar la supervivencia de los individuos y del grupo. Con la transformación de los cazadores-recolectores nómadas en agricultores-ganaderos asentados en un territorio aparece la educación como tal. Civilizaciones orientales como la India, Mesopotamia, Egipto, China… fueron pioneras en crear una docencia reglada con un profesor que impartía clases y un grupo de alumnos que recibía la información. La aparición de la paideia griega supuso el asentamiento de las bases de una educación que se ha mantenido, casi inmutable, hasta nuestros días. En la paideia se transmitían los valores de las polis a sus ciudadanos, modelo que sería adoptado también por Roma. Eran clases magistrales, donde un maestro (magister) transmitía conocimientos a un grupo reducido de estudiantes. Tras la caída del Imperio Romano, durante la Edad Media, la educación quedó en manos de la Iglesia, que no varió la manera de impartir clase. De manera que nuestro sistema educativo ha sido el secular heredero de esta forma de enseñar, prácticamente, hasta nuestros días.

No fue hasta finales del S. XIX cuando algunos pioneros como María Montessori (1870-1952), las Escuelas Democráticas —como por ejemplo la de Summerhill en Reino Unido o Hellerau en Alemania— o la Escuela de Salisbury, también en Gran Bretaña, comenzaron a replantearse la utilidad del modelo tradicional de enseñanza. Hasta finales del siglo XX no encontraremos cambios verdaderamente sustanciales, cuando la aparición de las nuevas tecnologías hizo entrar en crisis un sistema educativo que parecía inmutable hasta ese momento.

Los cambios de la era digital han hecho que la velocidad a la que se mueve el mundo crezca exponencialmente, y la educación no es ajena a ello. La sociedad y el sistema productivo se mueven cada día más deprisa y hay un elemento sustancial, la educación, que tenemos que cambiar y adaptarlo a las actuales circunstancias. El paradigma válido hasta ahora es que ibas 5 años de tu vida a la universidad y era suficiente para que te desarrollaras tanto en el ámbito personal como en el profesional. Esto ya no es suficiente, esta idea ahora ya no sirve. En el nuevo mundo digital va todo tan rápido que ya no basta el ciclo de formarse y trabajar; ahora el aprendizaje debe ser continuo, algo que tendremos que hacer toda la vida.

Y no sólo debemos preparar a las generaciones futuras para el cambio, para que aprendan a aprender y a adaptarse tanto a los cambios que ya se están implementando como a los que se producirán en un futuro, sino que también todos necesitamos aprender cosas nuevas y subirnos al carro del aprendizaje continuo.

En este escenario no podemos mantener la clase magistral —como en Grecia o Roma— como base de todo el sistema educativo. La aparición de la tecnología no debe suponer una mera informatización de lo ya existente, que es lo que se está haciendo en muchos casos; se ha digitalizado al profesor: lo enlatamos en un video y mantenemos el mismo modelo pedagógico. Debemos buscar una verdadera transformación, cambiar la esencia del proceso para educar de una nueva manera y dar una respuesta a la creciente necesidad de formación.

En el caso del e-learning nos está pasando lo mismo, no se ha abordado una verdadera transformación digital del proceso de enseñanza-aprendizaje.  El uso de MOOCs, los LMS centrados en la gestión de contenidos, las plataformas donde cualquiera puede subir un vídeo y montar un curso, siguen manteniendo en esencia el mismo modelo pedagógico.

Hay muchas iniciativas que proponen usar la tecnología para proveer experiencias mejores, más divertidas o simplemente más llamativas (videojuegos, realidad virtual, realidad aumentada, SCORM, etc.).

No es fácil encontrar propuestas de transformación digital. Desde NeuroK queremos aportar nuestro grano de arena ofreciendo una manera diferente de aprender/enseñar, en la que la tecnología nos permite hacer las cosas de manera distinta. En breve, en otro posts, os contaremos cómo vemos esa transformación.

 

Agustín Cuenca.

Photo credit: James F Clay via Visual hunt / CC BY-NC