La Inteligencia Emocional debería ser una asignatura

Pablo Gómez Sesé es un joven profesor que está luchando por cambiar el paradigma educativo desde su aula, a través de la diversificación de herramientas, tratando de implementar a sus clases todos las innovaciones que tiene en su mano. Se formó en Ingeniería Informática, pero descubrió que su pasión no estaba en pasar horas frente a la pantalla de un ordenador, por lo que decidió, tras años de experiencia trabajando como profesor particular, cambiar su oficio por algo que de verdad le llenara: la educación y formación de jóvenes. Después un periplo por diversos tipos de centros, sin las herramientas que debería haberle proporcionado el Máster del Profesorado, Pablo se decidió a escribir un libro en el que se recogieran sus experiencias, tanto positivas como negativas, que pudieran ser de utilidad para presentes y futuros maestros. Las aventuras de un profesor novato, editado por la Esfera de los Libros, es una obra imprescindible para todos aquellos educadores que no proceden de Formación del Profesorado. Compagina su trabajo como profesor (y escritor) con su labor como conferenciante comprometido con el cambio educativo, pasión que plasma en su bitácora El blog que te hará pensar.

 

NeuroK: ¿Desde siempre supiste que te querías dedicar a la docencia?

Pablo Gómez Sesé.: “Yo no he tenido la típica vocación, como siempre cuento en mis charlas, de querer ser profesor desde niño. Soy ingeniero  informático, empecé a estudiar porque me gustaban los videojuegos y al empecé a hacer prácticas y trabajar no me gustaba demasiado, no me llenaba; era muy frío y no me gustaba estar con el ordenador todo el día. He dado muchas clases particulares y el gusanillo del contacto con los adolescentes me gusta. Pero no es la típica vocación. No gano ni de cerca lo que podría ganar como informático pero me llena mucho.

NK: ¿Y cómo fueron esos inicios?

P.G.S.: “Siempre me había picado la curiosidad de enseñar, había dado muchas clases particulares. Cuando dejé mi trabajo, empecé el máster de profesorado, que la verdad no fue muy bueno, hay muchas cosas que mejorar. Y tuve mi primer contacto con la docencia en el mismo instituto en el que yo había estudiado. De ahí pasé a la Inmaculada de Hortaleza haciendo una sustitución”. De ahí pasé a un colegio de Vallecas para hacer una sustitución de una chica embarazada, en el que había algunos niños con familias desestructuradas y que arrastraban algunos problemas. También tuvo sus complicaciones, pero bueno, daba matemáticas e informática y, además, era tutor, lo que me gustó mucho pues te conviertes casi en un pseudo padre para ellos. Seguí echando CV y tuve la suerte de que me contrataron donde estoy ahora, que es el colegio de Estrella Toledano en Alcobendas, donde llevo 7 años ya”.

NK: ¿Cómo fue compartir clase con tus antiguos profesores?

P.G.S.: “Siempre que tengo dudas o me surge alguna duda en clase, intento pensar cuando yo era alumno cómo me hubiera gustado que me hubieran enseñado esto. Me inspiraba en los profesores que me gustaron y los que no me gustaron pues los obviaba. Al hacer las practicas en mi mismo colegio tuve la suerte de poder verles, esta vez, desde la perspectiva del profesor. Me gustó mucho porque veías a profesores que dominaban perfectamente la clase y las asignaturas, y a otros con los que sucedía todo lo contrario. He intentado copiar lo que me gustaba y obviar lo que no funcionaba”.

NK: ¿Y enfrentarte por primera vez a una clase?

P.G.S.: “Llegué a clase el primer día y te enfrentas a treinta chicos y yo me sentía inseguro y sin herramientas, todos te miran fijamente, qué vas a hacer, qué le vas a decir, miran como vas vestido, qué hago si me pasa algo con ellos, no sabía si les podía castigar o no. Empecé poco a poco, impartía matemáticas en 3º y 4º de la ESO, terminé más o menos contento pese a tener algún problemilla que otro..

NK: ¿En qué momento surge la idea de plasmar tus vivencias en un libro?

P.G.S.: «Hace dos veranos comencé a leer un libro que, en principio, pensaba que me iba a ser útil a la hora de dar clase, pero no era nada de lo que yo creía. Estuve pensado y me di cuenta de que no había ningún libro en el mercado que ayude a los profesores que empiezan. Igual que cuando empecé yo, que estaba muy falto de recursos. Me surgían un montón de dudas que nadie resolvió: cómo enfrentar a los adolescentes, cómo impartir clase, etc. Me hubiera gustado que hubiera alguien que me contara desde su experiencia, pero no la parte teórica, sino cosas concretas. Estoy en frente de 30 chicos qué hago yo si uno me contesta mal, cómo tengo reaccionar… Me decidí a escribirlo contando mi experiencia de seis años como profesor. Quería contarlo desde el punto de vista personal, contando mi experiencia. Creo que mis consejos les pueden valer a otros compañeros que empiezan. Básicamente, son cosas que me hubiera gustado que me dijera alguien cuando yo empezaba. Tanto cosas que me han salido bien, como cosas que me han salido mal, para que no repitan mis fallos. Por ejemplo, en mi primera sustitución, uno de los alumnos más problemáticos me preguntó que hasta cuando iba a hacer la sustitución y que si el examen final se los iba a hacer yo. Y yo, creyendo que el chaval iba de buenas, mira que majo, quiere estar de colega conmigo, le dije que el examen lo pondría la profesora cuando regresase. Claro, me hizo la vida un poco imposible, pues sabía que yo no le iba a evaluar apenas”.

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 Las Aventuras de un Profesor Novato,

 La Esfera de los Libros.

 

 

NK: ¿Ves a los profesores de tu entorno motivados con el cambio de modelo educativo?

P.G.S.: “Hay profesores muy motivados que trabajamos bastante bien y estamos muy ilusionados con las nuevas tecnologías y las innovaciones educativas. Luego hay otros menos motivados, pero pasa como en todos los lados. Pero creo que está empezando a haber un cambio de paradigma, y que poco a poco estamos yendo en la buena dirección, en las nuevas tendencias que se ven. En mi opinión personal, creo que las nuevas tecnologías son ya un presente. Estamos yendo hacia un trabajo con la inteligencia emocional que es básico en todos los colegios. Es más, debería existir una asignatura que fuera inteligencia emocional, donde, a aparte de las tecnologías y demás, se cuide a las personas y a los alumnos, desde cómo gestionar un enfado o como torear la frustración cuando suspendes un examen… Un montón de cosas que a veces no tenemos en cuenta y que creo deberíamos trabajar un poco más. Tenemos que cambiar porque las aulas ahora son diferentes a como eran hace unos años. En mi colegio, por ejemplo, estamos desarrollando el Programa iPad”.

NK: ¿Qué papel juegan las familias en este cambio de paradigma?

P.G.S.: “Todo el mundo tiene, en general, un poco de miedo al cambio, pero luego sí que están por la labor. Pero en el fondo, muchos de ellos piensan también que tiene que cambiar la educación en algún sentido. Aunque también es cierto, que en algunos sitios no se ha evolucionado y se sigue dando clases como hace años. Los chicos están sobreprotegidos a veces y esa frustración de la que hablaba antes hay que trabajarla y les vendría muy bien”.

NK: ¿Están los padres comprometidos con todas estas transformaciones?

P.G.S.: Desde el punto de vista de un colegio concertado, el centro y los padres sí que colaboran, pero compañeros míos que están en colegios públicos y se les pide cuestiones como nuevas tecnologías y conozco caso en los que no tienen internet, se cae la red, no funciona el proyector… Son necesarias unas estructuras buenas. Si estás haciendo un Kahoot, que es una herramienta muy buena de gamificación, y s et caen la mitad de los ordenadores y tardas 20 minutos en volver a conectar… ¡te acabas cansando! 

NK: ¿Y los propios alumnos?

P.G.S.: “Los chicos, todo lo que sea nuevas tecnologías les encanta. En mi experiencia nuevas tecnologías, iPads, herramientas de gamificación, trabajos colaborativos, operativos, nuevos retos, etc., todo esto les gusta; pero también les gusta  la clase magistral, la de toda la vida. En mi opinión, los adolescentes, que son los alumnos que yo tengo, están muy sugestionados por la tele, el ordenador, el iPad. Están super estimulados y lo bueno que podemos hacer con todo esto es la variedad. Ahora hay un montón metodologías buenas y la mejor opción es mezclarlo y no hacer todo el rato gamificación o todo el rato clase magistral o todo el rato trabajos colaborativos. Para mi gusto, lo que mejor funciona es la variedad: un día magistral, otra semana haciendo un proyecto, la siguiente gamificación…”

NK: ¿Qué falla, bajo tu punto de vista, en el Máster del Profesorado?

P.G.S.: “Podría tirarme mucho tiempo hablando. Creo que una persona que hace una licenciatura y para ser profesor hace un simple máster de un año me parece insuficiente. Cualquiera puede hacer ese máster, y por tanto, cualquiera se puede meter a ser profesor. En mi caso no tuve mucha suerte y me dieron un poco de legislación, un poco de psicología, algo de tutorías. Si queremos que nuestra educación sea líder en el mundo, si hacemos los exámenes PISA y nos preguntamos qué falla…Todos los que estamos dando clases en bachillerato lo que hemos hecho es hacer un máster después de la licenciatura. Tienes que sacarte las castañas del fuego un poco como tú puedas, sin ninguna preparación. Hay gente que se le da bien, pero el 50% de la gente que empieza a dar clase en los dos primeros años lo deja. Puedes saber mucho de tu asignatura pero luego a lo mejor no se te da bien lidiar con un aula de adolescentes, y nadie te enseña. Yo en el máster metería, sobre todo, técnicas de cómo controlar un aula, como hacerte con los alumnos, como ganarte al líder de la clase, que es fundamental, como gestionar las emociones de los chicos y las tuyas, propias del estrés. Un poco de oratoria, que no se da nada de esta materia. Yo me hice un curso por mi cuenta. Al fin y al cabo tenemos 5 o 6 clases hablando todos los días y nadie nos enseña a hablar en publico, a perder el miedo escénico con los chicos”.

En mi opinión, si me lee alguien con responsabilidad, lo que haría sería poner unas carreras que fueran profesor de matemáticas, profesor de biología, profesor de literatura. Carrera de cuatro años en las que se enseñase inteligencia emocional, oratoria, psicología evolución y crecimiento personal, pedagogía. Cosas que cada profesor aprende por su cuenta, por prueba y error.y que si queremos una educación de verdad puntera, la formación a los peces tiene que se puntera

NK: ¿Eres optimista con el cambio en el paradigma de educativo? ¿Se producirá a corto plazo?

P.G.S.: “Sí, creo que vamos hacia ello. Depende un poco de lo que hablábamos, de la tecnología y los medios con los que contemos y creo que cada profesor, al menos por donde yo me muevo, se están preocupando en formase en discos ámbitos como nuevas metodologías, aprendizaje cooperativo, gamificación, etc. Todavía creo que falta por hacer un poquito de esfuerzo por parte de los legisladores, porque hay ciertos temas que se nos escapan a nuestra mano. La Inteligencia emocional debería ser una asignatura obligatoria, repito. El hecho de tener menos alumnos por clase, tener 35 alumnos es imposible si quieres dar una clase buena en la que todo el mundo se entere. Atender a los diferente niveles dentro de un mismo aula, creo que debería haber menos alumnos, para lo que se necesitan mas profesores y mas inversión.

NK: ¿Cual Será el papel del profesor en la educación del futuro?

P.G.S.: «El profesor antiguo como tal tiene que renovarse, creo que la clave, com te decía antes está en variar mucho para mantener la atención del alumno y que no se aburra, porque tanto las nuevas metodologías como las nuevas tecnologías nos lo facilitan. EL chico de hoy en día se aburre muy rápido. la clave esta en variar la metodología: Hoy hacer un proyecto, mañana hacer  grupos y trabajar diferentes formas, otro día iPad y al siguiente clase magistral. Yo también doy clases magistrales de vez en cuando, la clase magistral no es mala por sí, de hecho a muchos caos chicos les gusta entonces creo que la cuestión no es no es dejarse llevar por las modas, es decir, ahora se ha puesto de moda first class room ahora a proyectos, ahora a gamificación, desechando todo lo anterior creo que no hay ninguna metodología que funcione con todos los alumnos y que sea perfecta haya que usar un poco la variedad para llegar a todos los alumnos. EL chico que puede trabajo viendo videos en casa y va perfecto, pues que lo use. Y el chico que necesita la explicación del profesor y poder para y preguntarle ciertas cosas pues adelante. EN mi opinión creo que una cosa no quita la otra. Lo que más se acerca es una variedad de todo».

NK: ¿Cómo te imaginas el colegio del futuro?

P.G.S.: “Pues un colegio mucho más tecnológico, com muchas pantallas como dicen los alumnos. Pero al final, el profesor va a seguir estando ahí y yo creo que la clase magistral seguirá existiendo, el aprendizaje cooperativo, los proyectos, al final un poco una mezcla de todas las tendencias. Espero, también, que al aula del futuro tenga menos alumnos y algo más de trato individualizado, si queremos que los chicos salgan adelante tenemos que tener menos alumnos y mas profesores. Es mucho pedir, pero a lo mejor un profe de refuerzo, un ayudante vendría muy bien en esta aulas con un número de alumnos tan elevado. En el futuro trabajaremos mucho más con ordenadores y libros digitales, pero al final la clase es la clase y la esencia seguirá siendo la misma.