Las grandes universidades se suman a la formación online

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Que la formación online ha llegado para quedarse, es un hecho. Y lo cierto es que cada vez son más las organizaciones educativas y las empresas, como contábamos en un post anterior, que se suman a la educación virtual con todas las ventajas que esto supone. La universidad es una de las instituciones que con más fuerza se ha sumado y, a la vez, más impulso está dando a los MOOCs, disponibles para cualquier persona con acceso a Internet que busque una experiencia educativa.

Universidades de primer nivel como Harvard, Yale, Oxford… hace tiempo que vienen implementando a sus planes de estudio formación a distancia. Muchas de estas instituciones ya cuentan con un mayor número de alumnos no presenciales que de aquellos que acuden cada día a sus aulas y campus. Toda una revolución. Estudiar en una de las más prestigiosas universidades del mundo está ya casi está al alcance de cualquiera. Lo que en un pasado era privilegio de unos pocos, debido a los altos costes o a la necesidad de obtener alguna de la becas que se conceden, ha cambiado diametralmente gracias a irrupción de las nuevas tecnologías: ahora es posible formarse en estos elitistas centros, gracias a la formación online que están empezando a ofertar de manera cada vez más frecuente. Y sin ni siquiera tener que cambiar de ciudad o país, realizar una costosa inversión o tener que integrarte en programas de intercambio de alumnos. La transformación que esto supone es imparable y no ha hecho más que comenzar. El futuro de la educación universitaria pasará sí o sí por implementar parte de sus currículos de manera virtual.

Las grandes universidades, pioneras del cambio

La revolución comenzó en el año 2011 cuando la reputada Universidad de Stanford lanzó tres cursos gratuitos online. Fueron los pioneros en ofertar formación a golpe de click para cualquier alumno, en cualquier parte del mundo y con la única condición de tener una conexión a internet. Fue el pistoletazo de salida para un modelo educativo novedoso y renovador. ¿El resultado? Todo un éxito. Si tenemos en cuenta que era la primera vez que se hacía algo así, las cifras son espectaculares: más de 150.000 personas se inscribieron y participaron en esta primera experiencia. La temática del curso era igual de inspiradora y motivadora: Inteligencia Artificial (AI). En el curso los docentes eran dos de los mayores expertos del mundo en la materia, el profesor norteamericano Peter Norvig y el germano Sebastian Thrun. Tal fue la transformación que supuso para los dos educadores, que ambos se negaron a seguir impartiendo clases en Stanford, donde sus lecciones no llegan a más de 500 alumnos al año en sus aulas y decidieron, después de la grata experiencia, fundar Udacity, una universidad completamente online y gratuita, que permite una escalabilidad difícilmente igualable en el modelo presencial.

A finales de 2016, hace un ya año, la Universidad de Oxford también se lanzó al mundo de la enseñanza online, y creó su primer curso abierto masivo en línea o MOOC (massive open online course, en su nomenclatura inglesa). Ha sido la última en sumarse y ha sido todo un éxito. Este año han vuelto a lanzar nuevos cursos con más temáticas, aumentando exponencialmente el número de sus alumnos. Es más, como dato reseñable, se puede destacar que los usuarios que están realizando estudios en el exclusivo centro reside mayoritariamente fuera de Reino Unido. Cosa impensable hace sólo unos años. La prestigiosa universidad británica, al igual que Harvard, también se sirve de la plataforma de capacitación en línea fundada por la Universidad de Harvard y el MIT, por la gran escalabilidad que permite y los buenos resultados.

Harvard, Yale, Stanford, Oxford, La Sorbona, Pekín o el mismo  Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), son sólo algunos de los nombres que ya engrosan la lista de instituciones universitarias que ofrecen cursos a través de MOOCs y que están sirviendo de punta de lanza para que otros centros de prestigio se planteen implementar este servicio. Es más, los centros que no se sumen a estas innovaciones quedarán relegados del avance que supone tanto para los centros, como para los alumnos.

¿A qué tipo de alumnos van enfocados estos cursos?

Utilizar los cursos online es una magnífica alternativa para todos aquellos que desean formarse y no disponen del tiempo, los recursos materiales o la disponibilidad para acceder a la formación tradicional; o bien, para todos aquellos que desean complementar su formación presencial o laboral y no podrían contar con esta formación extra de otra manera. Es la manera perfecta de acceder a una formación global sin moverse de casa, tan sólo se necesita una conexión a internet y ganas de aprender. Muchos de los cursos de la grandes universidades suelen ser gratuitos, únicamente solicitan el pago a la hora de formalizar la tramitación del curso, y sus costes no son muy elevados.

En la actualidad, quien no quiera acceder a una experiencia educativa de calidad y a un precio razonable —en algunos casos llega a ser gratuito, repetimos— es porque así lo decide. Las nuevas tecnologías están revolucionando la manera de aprender y la universidad no puede ser ajena a ello.

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