Mejorar la Educación para Mejorar la Sociedad

diciembre 7, 2016

Sus 15 años como docente en secundaria le avalan. Ahora, aunque su trato es más con adultos, sigue en contacto permanente con los profesores motivados que está luchando para cambiar el paradigma educativo. El blog de este barcelonés nacido en 1972,  Escuela con Cerebro es uno de los referentes en Neuroeducación para todos los docentes preocupados por el presente y el futuro de los educandos y romper con un modelo que ha quedado obsoleto. Aboga por las nuevas tecnología no como un fin, sino como el medio perfecto al servicio de educadores y alumnos para aprender de una forma natural.

 

 

NeuroK: ¿Cómo entras en contacto con la Neuroeducación?

Jesús C. Guillén: “Empezamos a indagar e investigar por nuestra propia cuenta, a formarnos de manera autodidacta. Creamos en 2011 un blog que es Escuela con Cerebro y a partir de ahí se empezó a amplificar el mensaje. Seguimos leyendo, contrastando, dialogando, entrando en contacto con otras personas para continuar con la formación y compartir experiencias”.

NK: ¿Cómo surge la idea de crear un blog?

J.C.G.: “Al hablar con otros compañeros siempre era un tema recurrente la necesidad de cambiar la educación. Éramos conscientes de que lo que estábamos haciendo se podía mejorar mucho. Veíamos muchas necesidades educativas. Y toda esta moda, entre comillas, de lo neuro nos atrajo mucho y qué mejor forma de mejorar la educación que teniendo en cuenta cómo funciona el cerebro, el órgano responsable del aprendizaje, que hasta este momento no se ha tenido en cuenta, ha estado aparcado”.

NK: ¿Cómo era la educación en España hace cuatro o cinco años?

J.C.G.: “Pues era la misma que viví yo hace 20 o 25. No había cambiado nada: entrabas en clase y la distribución de sillas y mesas en filas y columnas era la misma que me encontraba yo cuando era alumno de secundaria; en el planteamiento metodológico, pues prácticamente el mismo,  prevalecían las clases magistrales; la forma de trabajar del alumnado prácticamente igual. Pocos cambios en el último cuarto de siglo”.

NK: ¿Y en estos 4 o 5 años se ha notado alguna evolución?

J.C.G.: “Bueno, siempre nos quedamos con el mensaje negativo, pero hay muchos profesores, y hemos entrado en contacto con muchos de ellos, que son innovadores, que están haciendo cosas diferentes, que tienen ganas de compartir. No sólo compartir formas de trabajar en el aula; sino, que tienen entusiasmo, ganas… ¡eso es súper importante! porque en las últimas investigaciones como las de John Hattie se ha identificado como un factor básico para el aprendizaje del alumnado la cooperación entre el profesorado. Hablamos mucho de que los alumnos tienen que cooperar en consonancia con la naturaleza del ser humano pero, ¿y los adultos? Cuando yo trabaja en secundaria, era muy raro que otro profesor entrara en tu aula. Y sigue siéndolo”.

NK: ¿Cuál es el papel del profesor en el nuevo paradigma educativo que propugnáis?

J.C.G.: “El profesor es un elemento, a nivel didáctico, super potente. Lo que pasa es que para adaptarse a las nuevas necesidades educativas ha de cambiar su rol. No puede seguir siendo un mero transmisor de información. Está claro que las clases magistrales no se tienen que abandonar, pero la actividad cerebral del alumno en las clases magistrales no es la misma que cuando es protagonista activo del aprendizaje. No queremos eliminarlas, en determinadas situaciones pueden ser adecuadas. Pero sí que cambie el papel del profesor, que se ceda el protagonismo en el aprendizaje al alumnado, que el docente guíe este proceso mediante preguntas. Que no nos concentremos  únicamente en encontrar respuestas —que es lo que ha prevalecido en la educación—. No pretendemos, como afirman algunos, que el papel del profesor con la tecnología se elimine o quede oscurecido. Sigue siendo muy importante, pero adopta un papel diferente, como guía, como facilitador del aprendizaje”.

NK: ¿Cómo perciben los alumnos este cambio?

J.C.G.: “Pues fantásticamente bien, en todas las etapas lo hemos visto. Lo importante, el factor clave es la motivación del alumnado. Cuando realmente estamos motivados estamos en disposición clara de aprender. Y esto lo indica la neurociencia, de alguna manera existe esa recompensa cerebral asociada a la dopamina que es la que nos permite aprender. Estamos programados para aprender desde esa motivación intrínseca, que nos da placer. Las clases magistrales no atienden la diversidad en el aula y si hay un principio básico en la neurociencia es que cada cerebro es único y singular”.

NK: ¿Y los centros cómo están viviendo el cambio?

J.C.G.: “Pues hay de todo, no podemos negar la realidad. Preparar una clase mediante el enfoque tradicional es más sencillo para el profesorado. Planificar una unidad didáctica, incluso, un curso entero, a través de la gamificación, requiere mucho más trabajo y hay profesores que sienten esto como algo complicado. Pero, como siempre decimos, no podemos pasar del cero al infinito, se necesita un proceso de formación”.

NK: ¿Y ese proceso se está aplicando en las facultades?

J.C.G.: “Siempre decimos  que estas teorías más innovadoras a través  de procedimientos inductivos también debería llegar a la universidad. Nosotros hemos aplicado estas teorías con adultos, ¿por qué la universidad tiene que ser un mundo aparte? Los programas  de aprendizaje socioemocional suelen aplicarse en los primeros años pero estas herramientas son útiles para toda la vida y el proceso de formación del profesorado es súper importante. No puedo enseñar a los alumnos que es el autocontrol, si no se autocontrolarme en mi vida cotidiana. Entonces por qué estas metodologías no tienen que llegar a la universidad. En algunas ya se aplican unidades didácticas gamificadas, donde se aplica el aprendizaje cooperativo… Los que hace que los alumnos acudan más a clase y si esto sucede, es más fácil que aprendan”.

NK: ¿Cómo se atienden las necesidades individualizadas en el aula?

J.C.G.: “Una forma es a través del trabajo por proyectos. Pero hay otras muchas, por ejemplo, dar la vuelta a la clase. Faltan evidencias empíricas, pero a nivel motivacional a los alumnos les encanta. Y es una forma de atender la diversidad en el aula, porque cuando los alumnos tiene esos videos (de 5 o 10 min.) los pueden revisar a su propio ritmo. Ellos pueden acceder en cualquier momento, incluso en el aula y pueden revisarlos las veces que quieran”. Y los exámenes igual. Lo interesante es ir variando y no depender tanto de proyectos. En un grupo funciona un trabajo cooperativo y en otro no, pero hay que ser flexibles y adaptarse a las circunstancias”.

NK: ¿Qué se está haciendo en España de educación socioemocional?

J.C.G.: “La educación socioemocional es imprescindible para la educación cooperativa, los alumnos tienen que adquirir previamente unas competencias socioemocionales básicas, como la responsabilidad, la aceptación de la opinión discrepante, la solidaridad…. Y esto se va trabajando desde pequeños, por eso son tan importantes los  programas socioemocionales desde la infancia. En los últimos años ha mejorado mucho en España la implementación. Quizás más en las etapas iniciales, que es fundamental, pero hay también otras etapas tan importantes como estas. Y se está demostrando que el cerebro es muy plástico y que aprende durante toda la vida y que, efectivamente, hay períodos sensibles en la infancia temprana, pero también hay otros en la adolescencia y conviene aprovecharlos. Tal y como está distribuido el sistema educativo, en infantil enseñamos a niños, pero a partir de primaria enseñamos asignaturas, lamentablemente. Nos adentramos en el mundo jerarquizado de las asignaturas creadas por los adultos y muy descontextualizadas”. Las disciplinas tradicionales tendrían que compartir plano con el arte, el juego, el ejercicio,etc.; y por supuesto, la educación emocional, básicas para desarrollo de las funciones ejecutivas del cerebro y para  el desarrollo de la corteza prefrontal. Esto está demostrado empíricamente. Lo básico del aprendizaje son las emociones, y nosotros tenemos que ser un ejemplo, de que nunca es tarde para aprender. Y si aprendemos a través de la imitación y es tan importante la comunicación entre el profesorado y entre el alumnado, nosotros tenemos que ser un buen referente para el alumnado.

NK: ¿Y el método de evaluación?

J.C.G.: Tampoco pretendemos que se eliminen los exámenes tradicionales, pero sí que se utilicen de manera exclusiva. La psicología cognitiva ha demostrado que utilizándose de forma adecuada, no pensando en el efecto calificado, sino, pensando en la incidencia que tiene en el aprendizaje, se ha visto que son muy adecuados. Los psicólogos llaman a esto el ‘efecto del Test’ que es recordar lo más significativo que se ha visto durante la clase.Y esto se puede hacer al final de las mismas, con las herramientas que la tecnología pone a nuestro alcance, por ejemplo, a través del móvil. No estamos hablando de los exámenes tradicionales que tienen sólo un efecto calificador y que sirven tan sólo para comparar.

NK: ¿Se debe utilizar la tecnología en la infancia?

J.C.G.: “Es una batalla encarnizada. Hace poco nos ha visitado Manfred Spitzer que afirmaba que los niños no debían utilizar nada de tecnología. Pasamos del cero al infinito. Una neuróloga muy prestigiosa, Daphne Bavelier, lo define muy bien, ‘un vaso de vino es muy saludable para el corazón. Nueve o diez a lo mejor no lo son tanto’. La tecnología es una herramienta para el aprendizaje. Pero hay que utilizar la tecnología no para hacer lo que siempre se ha hecho; hay que identificar los objetivos del aprendizaje y partir de ahí integrar de forma natural la tecnología porque va a mejorar este aprendizaje. Es una herramienta magnífica, no es el objetivo final. No hay que polarizar”.

NK: ¿Cómo aplicamos la neuroeducación al e-learning?

J.C.G.: “Hay plataformas que te permiten hacer aulas invertidas. Les damos a los alumnos videos para que los visionen en casa y durante el video también se les pueden integrar preguntas cortas para que las respondan y le llegan al profesor a través de estas plataformas. El feedback es inmediato. Se pueden utilizar de forma maravillosa para complementar los contenidos curriculares y a los alumnos les encanta. Está vinculado con un protagonismo diferente del profesor.

NK: ¿Crees que el cambio de paradigma será a corto plazo?

J.C.G.: “Soy optimista, sí, porque veo muchos profesores motivados y hay que ver como se va amplificando el mensaje.La transformación tiene que empezar por uno mismo. Aquí estamos iniciando el boom de lo neuro, estamos comenzando, hay países que nos llevan algún año de ventaja. Existen máster y posgrados, pero todavía no se ha incluido como un grado más en la universidad. Cada país tiene sus ritmos y sus particularidades, pero bueno, ahí estamos. Somos optimistas a medio plazo, porque el objetivo es mejorar la educación para mejorar la sociedad”.

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