"Para lograr una sociedad mejor necesitamos eficacia educativa"

Gestionando Hijos es una plataforma que nace con la vocación de dotar a los padres con las herramientas necesarias para una mejor educación de sus hijos, creando un movimiento de inteligencia colectiva al servicio de madres y padres para que consigan ser mejores educadores. Su funcionamiento es sencillo, a la manera de una red social como puede ser Spotify, gestionando y ofreciendo contenidos para todos aquellos que quieren ‘saber más para educar mejor’. Hablamos con Leo Farache, socio-fundador de Gestionando Hijos, para que nos cuente qué iniciativas están llevando a cabo para transformar la educación —desde fomentar una mayor interacción entre los profesores y las familias o ayudar a devolver prestigio social a la noble profesión de maestro—. Los colaboradores de la plataforma son sin duda uno de sus mayores activos, pues cuentan con un elevado número de primeros espadas de diversos campos con un denominador común: contribuir a mejorar la educación. Nombres como Eva Bach, Javier Urra, Noelia López-Cheda, María Álvarez de Sotomayor… son sólo algunos de los nombres que conforman su panel de expertos.

NeuroK: ¿Qué es y cómo nace Gestionando Hijos?

Leo Farache: «Gestionando hijos es una plataforma de ideas e inspiración educativa dirigida a madres y padres que quieren saber más para educar mejor. Contamos con la colaboración de los mejores expertos que quieren ayudar a madres y padres en su labor educativa. Por otra parte, Gestionando hijos es también un espacio en el que proveemos de servicios a empresas para que ofrezcan contenidos que mejoren las habilidades educativas de sus empleados, ya que es una parte muy importante de la vida y con ello ayudamos también a que las personas trabajemos mucho mejor».

NK: ¿Qué tipo de servicios ofrecéis a las instituciones educativas?

L.F.: “Pues ofrecemos, básicamente, tres tipos de servicios. Por una parte hemos desarrollado una plataforma que lanzamos estos días que es, entre comillas, un Spotify de la educación, donde los usuarios van a poder encontrar videos, textos interactivos, contenido sobre cine y educación, guías educativas y diversos contenidos de la red. Se trata de una plataforma social en la que padres y madres van a poder encontrar todo un universo de buenas ideas para un mejor desarrollo de su labor educativa. A esta plataforma se puede acceder a través de una licencia que puede adquirir cualquier persona, empresa o institución educativa, ya sea para los padres y madres de los colegios o para los empleados. Por otro lado, también colaboramos con empresas que quieren incluir dentro de sus planes de formación la posibilidad de que sus empleados mejoren sus habilidades educativas: cómo evitar la sobreprotección, cómo educar con inteligencia emocional, cómo ser un buen líder en la familia… en definitiva, cualidades que cualquier madre o padre quiere tener. En tercer y último lugar, también organizamos talleres presenciales —tanto en empresas como en instituciones educativas— dirigidos a padres y madres que busquen tener más conocimientos sobre cómo educar a sus hijos”.

NK: ¿En qué consisten esa interacción entre padres y profesores?

L.F.: “Es una iniciativa —diría yo que uno de los retos principales de Gestionando Hijos y que en nuestros talleres siempre está presente— que busca promover el trabajo en equipo entre madres, padres y profesores. Con esta intención nace, porque consideramos que la educación está llena de condiciones necesarias y ninguna de ellas suficiente: ni el dinero, ni contar con muy buenos profesores, ni tener muy buenos alumnos… es requisito suficiente para obtener un resultado óptimo. Una circunstancia necesaria, es la que he citado en primer lugar, la colaboración entre padres, madres y profesores; y nos llama mucho la atención que, cuando escribimos algún artículo u otro tipo de contenido en el que pueda haber algún punto de conflicto, haya un número considerable de madres y padres que critican a los profesores. Y por el otro lado, también hay una especie de escudo protector de los profesores respecto de las familias. No es que sea algo generalizado pero sí que hay un número lo suficientemente llamativo. A resulta de esto hemos creado también un pacto por la Educación en Equipo que tiene once puntos dirigidos a padres y otros once dirigidos a profesores”.

Este Pacto por la Educación en Equipo ha sido fomentado tanto por Educando Hijos como por la Fundación SM. Ha sido desarrollado por 16 expertos de diversos ámbitos como Javier Urra, Eva Bach, Ángel Peralvo, etc. con una preocupación común: lograr una mayor colaboración entre maestros y progenitores de los alumnos. Numerosos rostros conocidos como Gloria Serra, Kike Sarasola, Anne Igarteburu o Manolo Sanchís, entre otros, se han sumado a este acuerdo y, como padres que son todos ellos, suscriben los once puntos. Considerar a los profesores como compañeros en la educación de los hijos, prestigiar la profesión de maestro, comprometerse en no hacer los deberes ni los trabajos a los hijos o no criticar las decisiones del profesor —al menos delante del alumno–, son algunos de los once puntos con los que se deben comprometer los padres. Mientras que los profesores, por su parte, garantizarán su compromiso con la erradicación del acoso escolar, deberán fomentar del diálogo y la implicación con las familias, afrontar la diversidad del aula, etc.

NK: ¿Está contando con respaldo por parte de padres, profesores e instituciones?

L.F.: “Se han sumado ya unos cuantos colegios, importantes asociaciones, instituciones educativas, federaciones de padres y madres… estamos en proceso. Es un camino largo y es un objetivo social que estamos desarrollando desde Gestionando Hijos, porque queremos corregir esta disfunción social que es la falta de colaboración —o la mejorable colaboración, mejor dicho– entre padres y profesores. Son puntos llenos de sentido común y que muchas veces no se cumplen. Desde aquí quiero animar a todos para que  firmen el manifiesto, a cualquier persona que pueda estar interesada”.

NK: Otra de vuestras propuestas es la de fomentar la colaboración entre empresas e instituciones educativas, cosa que en España en bastante inusual. ¿Qué proponéis para acercar el mundo empresarial a las aulas?

L.F.: “El hecho de que las empresas estén más cerca de los centros educativos es misión de las personas, como casi todo. Si queremos crear un mejor ambiente educativo, una mejor sociedad educativa, hace falta una mirada inteligente. ¿Y cómo se pueden acercar estos dos mundos? Pues a través de las familias de los alumnos, que es la manera más sencilla. Una manera —quizás no muy estructurada y que habrá que estructurar después— pero que es una de las formas de iniciar el camino. Hay algunos centros educativos que se encargan de que madres y padres lleven hasta los colegios de sus hijos a las empresas en las que trabajan, haciendo que haya una mayor implicación entre familias, empresas e instituciones escolares. También se puede legislar al respecto, pero nuestra iniciativa es mucho más rápida”.

NK: ¿Qué tipo de clientes suelen requerir de vuestros servicios?

L.F.: “Nuestros clientes suelen ser directores de recursos humanos, de responsabilidad social corporativa… y hemos trabajado para empresas como Iberdrola, Enagas, Banco Santander, Bankinter, entre otras. Lo que les proponemos es que vean a sus empleados como madres y padres, ya que podemos demostrar, a través de la investigación —más allá del sentido común, que también lo dice—, que si educas mejor a tus hijos en casa, se trabaja y se vive mejor. Nueve de cada diez personas afirman que trabajarían mucho mejor si tuvieran más herramientas para educar mejor en sus hogares. Es muy interesante que reconozcan este dato”.

NK: ¿Qué herramientas ofrecéis a los padres para que se produzca una mejor educación?

L.F.: “Para sacarte el carnet de conducir necesitas tener 18 años, estudiar y pasar un examen; mientras que para ser padre sólo te hace falta demostrar una eficacia biológica. Nuestro reto es lograr una eficacia educativa para lograr una mejor sociedad. Es primordial contar con una serie de conocimientos para saber cómo reaccionar ante situaciones concretas. Cuando le digo una determinada cosa a mi hijo debo saber qué repercusión va a tener; o cuando de repente mi hijo tiene miedo debo saber cómo actuar; cómo puedo educar a través de las emociones; o si me doy cuenta de que no estoy ayudando a fomentar la autonomía de mi hijo, cómo puedo hacerlo. Como en cualquier otra área de la vida, hay expertos que estudian, que saben, que comunican bien en estas cuestiones y que nos pueden servir de guía”.

NK: ¿Son receptivos los padres a formarse en estos aspectos?

L.F.: “Muchísimo. Aunque no puedo afirmarlo de la totalidad, porque lo desconozco. También habrá quien piense que hay que educar como les educaron a ellos y quieran repetir el modelo tradicional. Son libres de pensar como gusten. Pero sólo hay que observar la cantidad de gente que nos consulta, que acude a nuestros eventos, que compran libros o que, cuando publicamos nuestros contenidos, nos hacen muchos comentarios —y afortunadamente buenos—, para darse cuenta del interés que suscitan estos temas y la preocupación que existe por formarse en ellos”.

NK: ¿Y las instituciones?

L.F.: “En los colegios hemos trabajado sobre todo a través de talleres. Ahora estamos empezando a proponerles que ofrezcan nuestros contenidos a padres y madres de los alumnos a través de nuestra plataforma. Creemos que los centros educativos, en parte, son buenos en la medida que cuentan con buenos padres. Es más fácil ser un buen centro educativo cuando los padres de tu colegio son más colaborativos, saben más sobre cómo educar a sus hijos, escuchan a los profesores, etc. Parece que hay bastantes argumentos a favor para que los colegios se impliquen de igual modo y empiecen a creer que nuestros contenidos les pueden ser de utilidad para mejorar la calidad de la educación”.

NK: ¿Cuáles son los principales fallos del sistema educativo español?

L.F.: “Puedo hablar como ciudadano, como observador en cierta manera privilegiado, sobre temas educativos; pero no es esa nuestra área de conocimiento. Uno de los errores más frecuentes es la falta de trabajo en equipo, que nosotros ayudamos a incorporar desde el punto de vista de la colaboración entre padres y profesores, y que sería algo que cambiaría a mejor el panorama. Pero hay otros muchos defectos, fundamentalmente los que tienen que ver con los contenidos y, sobre todo, el que a mi juicio es el principal de todos los fallos, es la falta de reconocimiento social del profesor, que va implícito en todo lo que hemos hablado con anterioridad”.

NK: ¿Cómo se puede devolver al profesor su reconocimiento social?

L.F.: “Todos los partidos políticos se han puesto de acuerdo en algo en el pacto por la educación, y es que necesitamos que los profesores sean mejores. Y para que haya mejores profesores necesitamos que los mejores quieran serlo. Si no lo remediamos, vamos por el camino de tener peores profesores, de lo que somos culpables todos. Al final, los buenos querrán ser profesores en el momento en el que haya un mayor reconocimiento social. No hay un sólo país en el mundo en el que un profesor gane como un banquero o como un consejero delegado; aunque en general se cobre más que en España, pero no ganan ni mucho menos, como un directivo. Fuera de nuestras fronteras sí que hay buenos expedientes que quieren dedicarse a la enseñanza por el reconocimiento social y no tanto por razones económicas. Aquí, si alguien dice en una cena que es profesor nadie espera que se le felicite y se le de las gracias por serlo. Esto hay que corregirlo”.

NK: Una de las fortalezas de Gestionando Hijos es la cantidad y la calidad de expertos con los que contáis.

L.F.: “Todos ellos son personas maravillosas: son generosos, humildes, gente con un amplísimo conocimiento y con un objetivo común, que es contribuir a mejorar la educación. Proceden de diferentes áreas de conocimiento y sólo hay que revisar el currículum de cualquiera de ellos para ver que estamos muy bien acompañados. En nuestra presentación, para definirnos, ponemos ‘dime con quién vas y te diremos quién eres’. Resume un poco la idea de nuestra plataforma”.

NK: Cuéntanos un poco sobre los eventos que organizáis

L.F.: “Nacieron para ofrecer una gran fiesta educativa en la que compartir ideas. Ya hemos realizado seis ediciones y se han convertido la mayor reuniónde ideas y educación para madres y padres. El séptimo encuentro será el próximo día 16 de Diciembre en el teatro Lope de Vega, donde se reunirán más de 1.400 personas en torno a seis o siete ideas, acompañadas de otros tantos ponentes. Hay muchas empresas que regalan a sus empleados entradas para que puedan pasar una mañana de sábado aprendiendo a mejorar. Es un regalo muy bonito y muy bueno”.

NK: ¿Cómo te imaginas a educación del futuro?

L.F.: “Me la imagino muy colaborativa, con todos los agentes sociales pensando inteligentemente en cómo hacer una sociedad mejor a través de la educación, pues la formación será para todos y para toda la vida. En el Pacto por la Educación, en el punto número nueve, proponemos que padres, madres y profesores piensen en la educación y colaboren entre sí para el provecho de la sociedad a través de la educación. En definitiva, una educación que cree personas más colaborativas y menos competitivas, personas más respetuosas —en resumen—, que forme en todo aquello que ayude a lograr una sociedad más justa. Necesitamos volver a plantearnos qué tipo de educación queremos y poner el foco en los verdaderos objetivos. Una verdadera experiencia educativa debe aspirar a otros fines mucho mayores que no sea tan sólo aprobar y pasar de curso”.