"Se me ha premiado por facilitar el trabajo de los demás"

JdV

Juan de Vicente Abad es el orientador del Instituto de Enseñanza Secundaria Miguel Catalán de Coslada (Madrid), en el que lleva más de 15 años. Los proyectos de Aprendizaje Servicio le han valido el Premio Proyecta D+I al profesor más innovador de 2016, iniciativas en las que ha vinculado a los alumnos con las necesidades del entorno. Estudió inicialmente Psicología. Tras dedicarse durante un periodo a formar profesores en aspectos como la resolución de conflictos o la educación intercultural, empezó a interesarse por la labor que llevaban a cabo los orientadores — en especial en los campos de la atención a la diversidad y la escuela inclusiva— y decidió opositar a profesor para convertirse en protagonista del cambio que transformase la escuela en un lugar en el que todo el mundo tenga su lugar.

 

NeuroK: Comienzas en esto de la docencia motivado por la Educación Inclusiva, ¿es fácil llevarla a cabo en los centros públicos?

J. de V.: “Hay mucha gente con sensibilidad y con talento para hacerlo; sin embargo, falta impulso y falta estabilidad, falta inversión, liderazgo, etc. Una serie de elementos que dificultan de alguna manera la inclusión. Por otro lado hay otros muchos factores que promueven la inclusión como es la propia existencia del trabajo en equipo, los departamentos y equipos de orientadores —que tienen un papel muy interesante a la hora de introducir innovaciones—. Creo que hay elementos positivos y, desgraciadamente, otros muy deficitarios”.

NK: ¿Cuáles son, a tu juicio los principales problemas de la educación pública en España?

J. de V.: “La prioridad es dar una buena respuesta a las necesidades de todos los alumnos. Y creo que ahí se está fallando. No se da la suficiente atención para evitar el fracaso de un sector del alumnado que tiene más dificultades, porque a veces no se entienden esas dificultades,  porque no se hacen los cambios necesarios o porque no se adaptan o cambian lo suficiente los métodos de trabajo. En otras ocasiones también sucede que se desatiende a la gente con más talento,  pues lo que se hace, por rutina, es ir hacia el medio y ahí el que pueda que tire para adelante. Creo que nos perdemos a la gente más talentosa. Los niños con dificultades se pueden incorporar al sistema y pueden tener éxito, está demostrado que es posible y hay muy buenas experiencias que demuestran que se puede abarcar las necesidades de toda la diversidad”.

NK: ¿Contáis con el apoyo de las instituciones a la hora de llevar a cabo estos proyectos que conjugan tanto la educación formal como otras metodologías más innovadoras?

J. de V.: “Igual que en el enfoque que tenemos cuando se incumplen las normas, no se trata tanto de castigar como de enseñar las competencias socioemocionales necesarias para tener una buena convivencia, el enfoque es diferente, nadie castigaría a nadie por hacer un problema de matemáticas mal, sino que le enseñaría a hacerlo mejor en convivencia exactamente igual. ¿Si faltan cosas? Pues creo que sí, falta apoyo de las instituciones, falta liderazgo y falta inversión en educación. Los datos nos dicen que somos un país que invierte poco, que no invierte suficientemente. De modo que camino por delante hay”.

NK: ¿Cuáles son esas metodologías y cómo se implementan a las aulas?

J. de V.: “Es verdad que combinamos diferentes métodos porque es un instituto público y porque hay una diversidad de profesorado. Pero sí que es cierto que tenemos unos mismos objetivos compartidos. Estos objetivos son muy sencillos y son, como hablábamos antes, dar la mejor respuesta y la mejor oferta educativa a todo el alumnado que tenemos. Eso nos lleva a veces a desarrollar proyectos unas ocasiones, en otras trabajamos los profesores conjuntamente dentro del aula, a veces nos toca hacer apoyos específicos a alumnos con dificultades y sin dificultades… En definitiva, a dar diferentes respuestas a las diferentes demandas”.  

NK: Una de esas metodologías, el Aprendizaje Servicio, os valió el Premio Proyecta D+I 2016, ¿se logra implicar y motivar a los alumnos en estos proyectos con trasfondo social?

J. de V.: “Nos gusta utilizar diferentes metodologías que nos conecten con el entorno. Una de ellas es el denominado Aprendizaje Servicio, que trata de vincular el aprendizaje con las necesidades del entorno. Es un elemento súper motivador, que llega de manera especial a los alumnos. También permite que se incorporen fácilmente a las materias y aumente su motivación al ver que lo que están estudiando tiene una aplicación en la vida real”.

NK: ¿Qué tiene que tener un profesional para lograr el Premio D+I al docente más innovador ?

J. de V.: “A mi se me ha premiado por facilitar el trabajo de los demás. Se me ha premiado por colocar la escuela en un contexto y trabajar en red, con muchísimos agentes externos. Por ver la escuela no como algo aislado, sino que busca soluciones y que cuenta con los recursos del entorno, con una visión más global. Pero, sobre todo, es un reconocimiento al trabajo colectivo; no es tanto al trabajo individual, de lo que yo pueda en clase, como el resultado de acompañar a personas, a compañeros —a profesionales— y caminar todos juntos. El premio ha sido más al trabajo del centro educativo en su conjunto y a la labor transformadora del propio centro y del entorno”.

NK: ¿Qué está pasando en este momento en la educación, que están todos los profesores «revolucionados»?

J. de V.: “Creo que hay una sensibilidad y una capacidad de análisis compartido, y se ha adquirido conciencia de que no hay buenas soluciones, de que no estamos obteniendo los resultados que necesitamos obtener, de que no estamos atendiendo a toda la diversidad… De modo que toda la innovación o, al menos, gran parte de ella surge de una análisis de la realidad que nos dice que tenemos que cambiar cosas, que tenemos que conectar con el alumnado. Hay alumnos que son buenos alumnos ya de entrada, en los que la  variable profesor es lo que menos pesa: ya sea el docente bueno, malo o regular, ese tipo de alumno va a salir adelante. Pero hay otros muchos alumnos, un tanto por ciento bastante elevado, que dependiendo de lo que se le ofrezca podrá tirar para adelante o no, depende de los planteamientos que se le hagan. De modo que sobre nosotros cae una cierta responsabilidad de dar oportunidades para todos en la escuela. Hay innovación porque hay un análisis previo que nos dice que las cosas no están funcionando como debieran. Creo que hay una gran sensibilidad por parte de los profesores, hay cosas en el sistema muy interesantes y el talento y el impulso que le están dando los profesores es una de ellas”.

NK: ¿Cómo te imaginas la educación del futuro?

J. de V.: “Básicamente social pero personalizada. Parecen, a priori, dos cosas contrapuestas pero en educación tenemos que caminar hacia la personalización, a ofrecer soluciones para las necesidades de cada niño en el aula. Hoy en día vas a cualquier gimnasio y hay una personalización de tu proceso de incorporarte a tener buena forma física o buena salud. Cada uno tenemos objetivos y necesidades diferentes. Hay un estudio inicial, un seguimiento, hay un diseño a medida de las actividades que puedes hacer. En la escuela es igual. Hay que personalizar el tratamiento al alumno y ver dónde cada uno tiene dificultades o fortalezas. La educación del futuro, y la del presente en algunos sitios, pasa por una educación personalizada, los países más avanzados, los que mejor funcionan, trabajan mucho con alumnos de todos tipo: alumnos con dificultades, alumnos con grandes talentos, con alumnos con intereses diversos, con alumnos con necesidades especiales. Esa es la educación que creo que tenemos que conseguir”.