¿Sobre quién recae la responsabilidad de la formación? ¿Sobre el profesional o la empresa?

enero 31, 2021
formacion

¿Es el profesional el que debe formarse o es la empresa la que debe responsabilizarse de la formación de sus empleados? Esta pregunta que a priori puede parecer sencilla o tal vez muchos tengan clara, si la analizamos bien encontramos en ella diferentes matices que merece la pena analizar.

Actualización u obsolescencia

Que a día de hoy los perfiles profesionales de cualquier área necesitan capacitación continua para poder dar respuesta a los numerosos retos que se presentan, no es ningún secreto. Lo que en ocasiones no está tan claro es sobre quién recae la responsabilidad de conseguir u ofrecer esa capacitación.

Por un lado tenemos a las empresas. Necesitan ser competitivas, responder a grandes retos y aprovechar el talento interno para generar mayores beneficios. Los empleados no pueden ir rotando a medida que surjan nuevas necesidades, estas deben poder cubrirse con una misma plantilla. Para ello, además de facilitar las herramientas necesarias a los equipos para poder realizar su trabajo deben de poner a disposición de los profesionales la posibilidad de crecer y eso se realiza con un buen programa formativo.

La formación en grupo y cuantos más mejor

Y por buen programa formativo nos referimos a una estrategia sólida basada en las necesidades reales de los trabajadores. No en paquetes de cursos al uso en los que se pretenda responder con “lo de siempre” a necesidades específicas. La formación cuando es buena motiva al trabajador, favorece la comunicación entre equipos y la vinculación con la empresa. Así al menos lo entendemos en NeuroK, donde apostamos por la formación colaborativa y la motivación como pasos imprescindibles en el proceso de aprendizaje.

Objetivo motivación: si no tienes ganas de aprender, ningún curso lo conseguirá

Pero, ¿qué pasa con los profesionales? ¿Deben esperar pasivamente a ver si su empresa les ofrece el curso adecuado? La respuesta lógica es: no. Antes de la crisis económica de 2008 era más habitual pensar en trabajos estables “para toda la vida” en los que uno entraba a los 25 y salía con la jubilación. Ahora, el mercado laboral ha dado un giro de 180 grados y la realidad cada vez está más alejada de esa fotografía. A esto se le suma el avance imparable de las nuevas tecnologías ante las cuales, hasta el funcionario más apegado a su silla, tiene que capacitarse si quiere poder desempeñar su trabajo de forma eficiente.

Surgen nuevas necesidades en formación

Además de todas las situaciones excepcionales que puedan ir surgiendo, como la actual crisis sanitaria que ha despertado necesidades cuya existencia hasta ahora ni tan siquiera nos planteábamos y que ha dejado en evidencia todo el camino que nos queda por recorrer. (No hay más que encender la televisión para ver a los cientos de alumnos universitarios agolpados en aulas con apenas medio metro de distancia entre ellos, porque no se tiene la capacidad de realizar a día de hoy exámenes online.)

Por eso, el papel del profesional debe ser activo. Contar con buenos profesionales beneficia a cualquier empresa, pero ser un buen profesional beneficia a uno mismo. Y en un entorno cada vez más competitivo, en el que encontrar y aportar valor cuesta cada vez más, la responsabilidad de diferenciarse recae en el propio profesional. Estar capacitado no garantiza encontrar o mantener un trabajo pero sí que ofrece más posibilidades de hacerlo. Pero eso sí, si tú no quieres aprender por más programas formativos a los que te incentiven a participar en tu empresa no servirán de nada.

De bruces contra la transformación digital

La crisis sanitaria que estamos atravesando ha acelerado la transformación digital en muchas empresas. Ha hecho que estas hayan tenido que adelantar sus planes de digitalización previstos para tres o incluso cinco años. Un salto de gigante realizado en unos pocos meses que ha tenido como consecuencia pérdidas económicas, así como un gran desgaste para muchas compañías, al no disponer de los recursos necesarios para conseguirlo.

Un nuevo escenario para muchos al que hay que adaptarse y la respuesta lógica la encontramos en la formación. Pero para que realmente seamos capaces de articular ese cambio a través de la formación, hay que apostar y creer en ella. Hay que disfrutarla. Y los profesionales deben emprender el camino del conocimiento que siempre nos lleva un paso más lejos del lugar en el que ya estamos, aunque eso implique salir de nuestra zona de confort.

Por eso, para nosotros, las empresas deben creer en la formación. Sí, deben apostar por ella dándole el lugar que merece en su estrategia de crecimiento. Pero son los profesionales los que realmente deben demandarla, buscarla y comprometerse con ella porque los beneficios que les aporta la educación les acompañarán vayan donde vayan.

Y ahora que hemos analizado sobre quién recae la responsabilidad de la formación, para despedirnos os dejamos con otra pregunta que esperamos os haga reflexionar y de la que próximamente hablaremos: ¿Sobre quién y en qué grado recae el coste de la formación, tanto en tiempo como en dinero?

También te puede gustar…

NeuroK avatar

C/ Labastida Nº 1
28034 Madrid

Descarga la App en tu móvil

NeuroK Google Play
NeuroK Google Play

Hablemos.

Si quieres pedir una demo de la plataforma, o si tienes cualquier otra pregunta, déjanos tus datos y te responderemos lo antes posible. ¡Gracias! 

Prometemos no enviar spam