El Aprendizaje Natural

El ser humano tiene la capacidad innata de aprender de forma natural, mediante los mecanismos inherentes que poseemos como especie. Estos mecanismos se activan cuando nos enfrentamos por primera vez a retos y desafíos para los que no tenemos herramientas, por desconocimiento y falta de experiencia. Desde hace algunos años, estudios realizados en el campo de la pedagogía y la neuroeducación, están poniendo en valor este aprendizaje congénito que adapta la educación al aprendizaje y que trata de que la adquisición de conocimiento siga un proceso ajustado a la propia naturaleza del cerebro.

Es fundamental que hagamos la distinción entre aprendizaje y educación. No es lo mismo, aunque se tienda a confundir y a identificar ambos conceptos. Es muy interesante la propuesta de diferenciación que hace Carlos Almagro en su blog co.labora.red, enfrentando las posiciones de ambas, de una manera muy gráfica. Extractamos algunos de los puntos que, a nuestro juicio, son más esclarecedores:

— El aprendizaje siempre fue social, personalizado y grupal. La educación individual, estandarizada y masiva.

— El aprendizaje es comunitario, la educación colectiva.

— El aprendizaje es automotivado y la educación impuesta.

— La educación necesita separar para ser eficiente. El aprendizaje es simétrico, la educación está orientada.

— El aprendizaje es espontáneo, la educación está programada.

— La educación es jerárquica, el aprendizaje no.

— La educación es sistemática, el aprendizaje es orgánico.

— La educación se mide y se evalúa, el aprendizaje se construye y se utiliza. La educación es moderna.

Este novedoso modelo de aprendizaje se está implementado ahora en las nuevas técnicas vinculadas al cambio de paradigma educacional. El aprendizaje se realiza mediante un proceso que podemos dividir en cuatro fases, que repetimos en cada uno de nuestros procesos de adquisición de conocimientos. Por ‘incompetencia’ debemos entender la ignorancia a la hora de enfrentarnos a algún hecho, como la falta de experiencia a la hora de afrontar un reto que se nos plantee en el curso de nuestra vida. En la web Psicología Emocional, señalan estas cuatro fases:

1.— Incompetencia Inconsciente: A la hora de empezar el proceso de aprendizaje de algo nuevo para nosotros, lo más habitual es que estemos en esta primera etapa de aprendizaje, en la cual, todavía no somos conscientes de que no sabemos cómo hacer algo correctamente. Lo ignoramos completamente, habitualmente porque hasta el momento en el que se inicia el aprendizaje no hemos necesitado dedicar esfuerzos de ningún tipo para aprender cómo hacerlo. Sencillamente, no nos ha hecho falta pensar en ello. A modo de ejemplo, para facilitar la comprensión, supongamos que un amigo nos ha desafiado a participar contra él en una partida de dardos. Imaginemos que hasta ese momento no has jugado nunca a los dardos, nunca te han gustado y no te has molestado en jugar ninguna vez. Hasta que tu amigo te desafió, no eras plenamente consciente de que no sabias cómo jugar. Conoces la mecánica, lo has visto, sabes que existe ese juego, pero ya está. Nunca has pensado en ello porque no lo has necesitado. Aquí es donde empieza el proceso de aprendizaje.

2.— Incompetencia consciente: Una vez que somos conscientes de que hay algo que tenemos que aprender, comenzamos a fijarnos en los detalles que antes decidíamos ignorar por no ser interesantes o importantes para nosotros. En esta segunda etapa del proceso de aprendizaje, tomamos consciencia de la necesidad que ha surgido y a la que tenemos que hacer frente. Empezamos a dedicar recursos mentales, a prestar atención a los detalles relacionados con esa nueva actividad que se nos presenta.

En nuestro ejemplo, el proceso de aprendizaje de la incompetencia consciente se inicia cuando somos desafiados a jugar a los dardos y aceptamos el desafío. Hasta aquel momento no éramos conscientes, pero desde ese instante nuestro comportamiento sobre esa actividad cambia. Ahora sabemos que somos incompetentes, no sabemos las normas, el peso de los dardos hace que fallemos y los lancemos con mucha fuerza, fallando por mucha distancia; etc.

3.— Competencia Consciente: Después de practicar muchas veces conseguimos desarrollar nuestras habilidades hasta el punto de conseguir hacerlo correctamente. Esta parte del proceso de aprendizaje es la competencia consciente, todavía no hemos interiorizado los detalles que tenemos que tener en cuenta, pero si le prestamos atención a la actividad podemos realizarla con éxito. Ahora ya somos capaces de dar en la diana una vez que nos concentramos y tenemos en cuenta el peso del dardo y la manera en la que estamos colocando los dedos.

4.— Competencia Inconsciente: esta es la última etapa del proceso de aprendizaje. Una vez que dominamos cómo hacer algo empezamos a automatizar el proceso. A medida que practicamos vamos interiorizando y memorizando los pasos que tenemos que seguir para conseguir el objetivo deseado. Cada vez necesitamos estar menos atentos a los detalles pues los hemos ido memorizando a base de practicar.

Es imprescindible que, si queremos que cambie el modelo de educación imperante, recurramos a los mecanismos naturales, redescubiertos y puestos en valor por pedagogos, neurólogos y profesores motivados, comprometidos con adaptar la educación a la emoción y los mecanismos cerebrales que se activan – de forma natural- para aprender aquello que nos es necesario para nuestro buen desarrollo como individuos. Se trata de adaptar la educación al ser humano y no al contrario.

Photo credit: Skley via Visualhunt / CC BY-ND