La motivación en el aprendizaje

Las emociones positivas son parte fundamental para un correcto aprendizaje. Para crear un ambiente adecuado en el que florezcan las emociones positivas es fundamental que haya una correcta motivación en los alumnos y también en el profesor. En NeuroK hemos implementado soluciones para motivar a los alumnos a que sigan aprendiendo, pero también damos espacio para que el mayor agente motivador, que es el profesor, cree el entorno adecuado con su buen hacer.

La motivación en el aula

Existe una gran cantidad de estudios que demuestran que la emoción y el pensamiento están fuertemente interconectados. En 2003 un grupo de investigadores del Hospital Universitario Charitè de Berlín, liderados por Sussane Erk, publicaron “Emotional context modulates subsequent memory effect” en el que demostraban que ante contextos emocionales positivos se activa el hipocampo, región cerebral importante para la memoria, mientras que ante estímulos negativos se activa la amígdala, región cerebral que se activa ante reacciones emocionales, especialmente el miedo. Es decir, que para poder fijar el aprendizaje es necesario que el alumno esté contento.

Años más tarde, en 2010, un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT), colocaron a un universitario de 19 años un sensor que medía la actividad eléctrica de su cerebro las 24 horas durante siete días. El experimento arrojó un resultado inesperado por aquel entonces y que hoy nos parece previsible: la actividad cerebral del estudiante cuando atendía en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión; prácticamente nula.

Esta era la prueba definitiva de que el modelo educativo basado en un alumno pasivo atendiendo a clases magistrales no funciona porque no emociona y como no emociona no consigue fijar los conocimientos en la memoria. La clave para generar emociones positivas es motivar al alumno, pero ¿cómo conseguimos motivar al alumno? 

La motivación

Para responder a la pregunta primero debemos saber que hay dos tipos de motivación: la intrínseca y la extrínseca. La primera es la que nos empuja a realizar una tarea por nosotros mismos y no necesitamos de un estímulo externo para lanzarnos a hacer dicha tarea. Esto es así porque nos emociona la tarea y reconocemos el beneficio de llevarla a cabo. Además el cerebro refuerza ese comportamiento liberando un chute de dopamina que nos hace sentirnos más felices, lo que cierra el círculo.

La motivación extrínseca es esa por la cual necesitamos que un agente externo nos diga cuál es el beneficio de completar la tarea. Un ejemplo claro es cuando la empresa trata de motivar a sus trabajadores a que hagan mejor su trabajo ofreciéndoles un bonus como recompensa.

La motivación extrínseca es menos potente pero puede desencadenar la motivación intrínseca. En el caso anterior, el bonus de empresa puede ser el incentivo inicial para hacer mejor las cosas, pero cuando empiezas a hacerlas bien recibes tu chute de dopamina por la propia satisfacción personal, lo que te motiva para seguir haciéndolo bien independientemente de que finalmente se reciba o no ese bonus.

El efecto Eclipse

Pero hay que tener cuidado con cómo se motiva a los demás ya que si lo hacemos de manera incorrecta se producirá un gran rechazo.

Si estamos haciendo una tarea y ya estamos motivados de manera intrínseca, es decir estamos implicados personalmente, y de repente la misma tarea es recompensada por una serie de reforzadores externos, se puede producir un efecto no deseado. El efecto eclipse es ese efecto no deseado y es cuando en estas nuevas condiciones la motivación intrínseca llega a ser sustituida por una motivación extrínseca, o en casos extremos llega a desaparecer cualquier tipo de motivación.

Cómo motivamos en NeuroK

Un gran disparador de la motivación intrínseca es el respeto social. Cuando las personas que nos rodean nos dan la enhorabuena por un trabajo, o cuando nos reconocen como una autoridad en un tema, recibimos nuestro chute de dopamina y nos motiva a seguir mejorando.

Como NeuroK es una red social es fácil de implementar herramientas para visibilizar ese respeto y status social dentro de la red. Por ejemplo cada vez que un compañero valora positivamente una aportación mía o cada vez que marcan un comentario como favorito mejora mi reconocimiento social y eso aumentará mi motivación para seguir aportando en el curso.

Pero también hay otras formas más clásicas de motivar al alumno como la puntuación en las actividades de aprendizaje, o ver las estadísticas de participación en el curso que te comparan con el resto.

Otra herramienta muy poderosa es cuando el profesor marca un contenido de un alumno como “Recomendado”. Cuando esto ocurre es porque ese contenido subido por el alumno es muy bueno y el resto de alumnos deberían prestarle mucha atención. Además el contenido pasa a la biblioteca del curso como material básico.

El papel del profesor

Pero estas herramientas son sólo parte de la solución. Para mantener una correcta motivación en NeuroK, o en cualquier otro entorno de aprendizaje, el profesor es parte fundamental.

En NeuroK la motivación debe ser parte del curso desde antes de empezar, es decir, antes de diseñar un curso el profesor debe cuestionarse la motivación de los alumnos. En nuestra opinión la pregunta más importante no es:

¿Qué quiero que aprendan mis alumnos?

sino

¿Por qué quieren mis alumnos aprender lo que les voy a enseñar? ¿Dónde nace su motivación?

 

En NeuroK, como ya hemos dicho, el profesor es un profesor de criterio y no de contenido, por tanto su labor debe ser guiar el debate y no aportar contenidos. Pero cuando participe en el debate debe hacerlo de manera constructiva para generar un buen ambiente. Las reprimendas son altamente desincentivadoras.

Incluso una valoración negativa a un contenido propuesto por un alumno debe argumentarse desde los puntos de mejoría y no desde los errores.

La labor fundamental del profesor no es dar las soluciones sino hacer las preguntas adecuadas a los alumnos para que sean estos los que descubran las soluciones por sí mismos.