El Error como Forma de Aprendizaje

La educación tradicional se ha encargado de penalizar la equivocación, obviando las consecuencias que ello tiene para el alumno tanto a nivel emocional y de estrés, como las consecuencias que esto tiene a nivel de desarrollo cerebral. Los nuevos criterios educativos hacen que nos replanteemos cómo hay que gestionar el error y cómo actuar ante él, de manera que se convierta en una herramienta de aprendizaje y nos sirva para adquirir conocimientos, interiorizarlos y poder ponerlos en práctica posteriormente.

Algunos docentes van más allá. Uno de los blogs de referencia entre profesores, Justifica tu Respuesta, de Santiago Moll, afirma que, incluso, se debe premiar el error para fortalecer la autoestima de los educandos. Para ello propone cinco claves:

  • Premiar las intervenciones, no las respuestas; lo que convertirá las clases en más participativas.
  • Modificar la percepción en pruebas y exámenes, reforzando los aciertos y no remarcando los errores, incentivando al alumno.
  • Remarcar que el error es el inicio de la respuesta correcta, logrando que el educando llegue a la respuesta correcta por deducción.
  • Matizar los errores y acentuar los aciertos.
  • Compartir el error, evitando la frustración y el estrés que genera el fallo, pudiendo incluir al resto de compañeros en el hallazgo de la respuesta correcta.

De esta manera, los estudiantes pierden el miedo a equivocarse, pueden participar en clase y aportar conocimientos sin los traumas y complejos que hasta ahora suponía fallar, desarrollando el concepto del llamado “error constructivo”. Y tanto o más importante es la “despenalización” del fallo, como transmitir al alumno que su error no tiene consecuencias negativas, lo que permite construir por sí mismo una respuesta correcta, siguiendo así los criterios sugeridos por los nuevos paradigmas de educación.

¿Supone esto premiar las equivocaciones? No, al alumno le debe quedar claro que lo que se premia es el esfuerzo y la capacidad de superación ante el fallo, lo que reforzará la confianza en sí mismo, y no el error en sí mismo.

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